Esta no es la tarta que yo quería hacer. La que yo quería era la que siempre ha hecho mi madre, pero para variar, no encuentro la receta y mi madre no se acuerda.
Así que me he puesto a buscar en los libros de cocina, por si la encontraba y nada. En unas hay que hacer la base antes y así no era, en otras poner hojaldre y así tampoco, así que después de mucho buscar y no encotrar, decidí hacer una mezcla de varias y este es el resultado.
Tengo que decir que el sabor es muy rico y no resulta nada empalagosa, pues la reineta y la ralladura de limón, le dan ese punto acidillo que a mi me gusta.
La textura interior tiene la esponjosidad del bizcocho con el contrapunto de los trocitos de manzana. La que se hacía en casa no era abizcochada ... y tampoco tenía crema pastelera. Era ... no sé como definirla, ¿compacta tal vez?.
Elaboración:
Precalentar el horno a 200ºC y engrasar con mantequilla y harina un molde grande de unos 28 cm.
Mezclar el yogur, el aceite, el azúcar, la harina, los huevos, la ralladura y la levadura, hasta formar una crema.
Incorporar 3 manzanas peladas y picaditas como para tortilla y reservar una para adornar.
Volcar esta preparación sobre el molde previamente engrasado y alisar la superficie.
Pelar la manzana restante y cortarla en cuartos. Descorazonar y cortar en lonchas que iremos colocando de manera circular hasta completar toda la superficie. Hacerlo en círculos desde el borde hasta el centro.
Hornear durante unos 25 ó 30 minutos, hasta que esté perfectamente cocida.
Antes de que se enfríe del todo poner por encima con una cucharilla la mermelada de albaricoque, para que le de brillo.



