Mostrando entradas con la etiqueta Galletas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Galletas. Mostrar todas las entradas

... a biscotti al cioccolato


Todo lo que sale de este libro "Chocolate Moderno", está delicioso o como dicen ellos mismos en su portada "DELICIOSAS RECETAS QUE SALEN" y es que es verdad. Creo que sólo una de todas las que he hecho me dejó indiferente y no porque no saliera o no estuviera buena, no. Simplemente que hay otras que me gustan más.

Advierto antes de nada que como su nombre indica y al llevar doble cocción (bis-cotti) quedan duras. La receta es así. Ablándalas con una buena taza de té, café o un delicioso chocolate y acompáñalas como dicen sus autores de una buena conversación y el plato está servido.

La receta original lleva pistachos y no avellanas, pero como yo no suelo planificar lo que voy a cocinar, naturalmente no tenía, así que tiré de avellanas. Me hubiese gustado probarlas con pistachos, tienen que darle un toque diferente.

Los ingredientes no pueden ser más sencillos y casi todos los tenemos sin necesidad de ir a comprar nada.

Aunque la receta indica que salen 24 unidades, yo no recuerdo que me salieran tantas, o tal vez sí y es que desaparecieron demasiado rápido!! En cualquier caso dependerá del grosor con el que se corten.


Elaboración:
  • PRECALENTAR el horno a 170º
  • ENGRASAR y enharinar una bandeja previamente cubierta con papel de horno
  • BATIR los huevos con el azúcar y el cacao hasta que la mezcla quede homogénea
  • TAMIZAR la harina sobre la mezcla anterior y remover suavemente hasta que se incorpore
  • AÑADIR a la vez los pistachos enteros o las avellanas partidas por la mitad y el chocolate en trocitos y mezclar, intentando no batir excesivamente para no sobretrabajar la masa
  • DIVIDIR en dos mitades la masa cuando esté todo amalgamado 
  • PONER sobre la bandeja del horno y a cada mitad darle forma rectangular tipo chapata
  • HORNEAR 20 minutos hasta que la masa quede pálida y ligeramente cuarteada (ojo con el horno!!)
  • SACAR y dejar enfriar unos 10 minutos en rejilla
  • CORTAR rebanadas de 1 a 2 cm
  • PONER las rebanadas de nuevo en la bandeja y hornear unos 10 minutos dándoles la vuelta a los 5 minutos de cocción
  • ENFRIAR en rejilla y guardar en un envase hermético
Mi experiencia:

  • Yo no necesité dividir la masa en dos mitades. El trozo que formé no era muy grande.
  • Para ayudarte a darle forma a la masa, te puedes humedecer un poco las manos en agua. Este es un consejo del autor. A mí no me hizo falta
  • Creo que yo las dejé un poquito gruesas. Mejor algo más finas, como indica la receta, pero de nuevo: ojo con el horno!!
  • Y nada más, únicamente tienen un fallo: ¡se acaban enseguida!



Fotografías: Le papillon Gris
Del libro: "Chocolate moderno" de Pedro Álvarez y equipo PANCRACIO

... a pastas de té



El horno en esta época es un infierno y yo, cual luciérnaga hipnotizada por la luz, me caigo de cabeza en él, porque de repente, me entran ganas de hacer algo dulce y me acuerdo que tengo un aparatito metido en el armario, muerto de risa y sin estrenar, que me traje de Londres por capricho, como muchos otros y que para más inri, cuando llegué a casa y lo fui a guardar, me encontré con que ya tenía otro igual, que no recuerdo haber comprado o si alguien me lo dio (es de una marca alemana desconocida para mí, y el caso es que tiene una etiqueta amarillenta, con el precio en pesetas, de unos grandes almacenes, así que ya ha llovido...) y que aunque es un poco más antiguo, sirve exactamente para lo mismo. Claro que con lo que tardo en estrenarlo, no me extraña que me sucedan estas cosas. Qué desastre!!


Acabo de ver con horror, por las fotos, que estuve en Londres en el verano de 2008, por lo que lleva en el fondo del armario 3 años!! Bueno, al grano, se trata como algunos ya habréis adivinado de una prensa para hacer galletitas o pastas. Cuál fue mi sorpresa cuando al sacar el más nuevo del armario, descubro que es de la marca "Wilton". Por supuesto cuando lo compré, no había oído hablar de Wilton, ni del método, ni de la cantidad de accesorios de decoración de tartas, ingredientes, etc. Simplemente vi la caja, las fotos de las pastitas y dije: que mono!!, ala para la colección...

El caso es que dudaba que me fuera a salir algo decente de ahí, así que me puse a buscar y me encontré, cómo no, con las galletas de pistola de Kanela y Limón (enlace al final). Tiene un paso a paso con fotos fantástico. El blog de Cristina, es una maravilla. Hace unas tartas deliciosas y con una presentación impecable. Yo he hecho una de ellas, que publicaré algún año de estos, cuando consiga sacarle alguna foto y no sólo es preciosa, sino que está buenísima.

Me reí un montón con su narración y desde luego seguí sus indicaciones al pié de la letra, pues la primera vez soy muy disciplinada y este ha sido el resultado. 


Tengo que decir que me lo pasé bomba, pues en cuanto le cogí el truquillo a la pistolita, las pastas salían a toda velocidad, cambiaba el disco y ala, otra tanda. Al principio, cuando vi los ingredientes, me pareció mucha cantidad, pero cuando descubrí lo divertido que era y lo rápido que se hacen, me pareció poca. Salen un montón. No sabría decir cuántas, pero yo hacía 10 de cada modelo y son 12 discos para pastas normales y 4 para pastitas mini. Es decir, más de 100. 


Respecto a los ingredientes, es importante tener en cuenta que la mantequilla tiene que estar a TEMPERATURA AMBIENTE, es decir, no vale ablandarla en ninguna fuente de calor, ni microondas, ni calefacción (cualquiera la pone ahora!!), ni al sol. Hay que sacarla con antelación y dejar que se ablande por si misma con la temperatura de la habitación. Si se te ha olvidado, para acelerar el proceso, puedes partirla en trocitos pequeños, como los de la imagen de ingredientes y así se ablandará mucho antes.

Tendremos preparado un cuenco, donde habremos tamizado la harina, con la levadura y la sal.

Elaboración:

Batir la mantequilla con el azúcar hasta que consigamos una textura cremosa y blanquecina. En este punto añadir los 20 gr. de leche (unas dos cucharadas) y el extracto puro de vainilla líquido (una cucharada). Continuar batiendo hasta que se integre. Incorporar el huevo y batir hasta mezclar bien.

En este punto y sin dejar de batir, iremos incorporando la harina (tamizada con la levadura y la sal) poco a poco. Cuando nos queden por incorporar una o dos cucharadas, veremos como ya se despega perfectamente de las paredes del vaso. Terminar de integrar y listo. La masa queda con una textura ligera pero compacta y no se pega nada en las manos.

Ahora viene el punto que más nos puede preocupar, pero es realmente fácil. Además, si una no sale bien, la echas de nuevo a la masa y listo.

La prensa es un cilindro con un émbolo en la parte superior y un gatillo lateral (al menos la mía). La masa se carga por abajo, es decir por donde van a salir las galletas y para ello, hay que girar el émbolo, que tiene forma de lágrima, de manera que quede la punta en sentido contrario al gatillo que las dispara, para que pueda subir fácilmente al introducir la masa. La de Wilton, tiene el cilindro transparente, por lo que se ve muy bien el contenido, tanto al llenarla, como cuando se va vaciando.

Una vez llena, colocas el disco que quieras en el tapón inferior, lo enroscas, giras el émbolo, de manera que el pico de la lágrima quede en el mismo sentido que el gatillo y a disparar.



Importante antes de hacerlo:

  • No hay que engrasar la bandeja. Si lo hacemos, la masa no se agarrará a la bandeja y se quedará pegada en la prensa, por lo que no saldrán bien. Colocarlas sobre una lámina de silicona para hornear o directamente en la bandeja. Se desprenden perfectamente y apenas se ensucia. Tampoco funciona bien el papel de hornear (al menos a mí). Tiene poco peso y no se sujeta en la bandeja cuando levantas la prensa o pistola.
  • La prensa se coloca vertical totalmente apoyada sobre la bandeja. Presionamos el gatillo, esperamos un segundito y la levantamos con un movimiento rápido. En cuanto a si soltar el gatillo antes de levantarla o cuando ya lo hayamos hecho, funciona de las dos maneras. Como resulte más cómodo.

Y aquí empieza la diversión!! 

La primera la haces tímidamente y te sale una cosa muy mona y chiquitita. Sonríes y te empiezas a animar. 

La segunda, la disparas con más decisión y resulta más grande que la anterior, por lo que coges la primera y ala, al bol con el resto de la masa para repetir, que la segunda es mucho más mona.

Y de repente, te remangas y te conviertes en el pistolero más rápido del oeste. Una y otra y otra ..., se gasta la masa, pongo más, cambio el disco y alucino con las distintas formas que van saliendo y en un plis plas, te has quedado sin masa, no tienes bandejas suficientes, el calor de la cocina empieza a ser agobiante, pero ... son tan lindas y tan fáciles, que decides que vas a volver al infierno, mucho más a menudo de lo aconsejable en esta época y encima, están francamente buenas. Se pueden adornar con grageas de chocolate o lo que se te ocurra o sin nada también quedan genial.

Truco: mientras se esté horneando una bandeja, mete las que ya estén preparadas para hornear en la nevera, de este modo evitas que se deformen con el calor ambiente.

Por cierto, horno precalentado a 170º,  bandeja en el medio, calor arriba y abajo y unos 12 minutos al principio y unos 10 minutos cuando estés con las últimas bandejas. En cualquier caso como cada horno pertenece a distinto infierno, estar pendiente y en cuanto se empiecen a dorar por el borde, sacar del horno, esperar uno o dos minutitos y enfriar en una rejilla.

Gracias Cristina por tu estupenda receta!! Podéis ver su magnífico paso a paso aquí.


Fotografías por Le Papillon Gris

... a galletas de porcelana


He dejado para el final esta entrada, porque para mí, estas son las más llamativas. Evidentemente al ponerlas en tamaño grande, se pueden apreciar muchos defectos, pero ahora contaré, por qué no son todo lo perfectas que deberían.

Cuando ví este cortador, no sabía muy bien como iba a decorarlas. No disponía de mucho tiempo para complicarme la vida y al pensar en la taza y ver por casa unos platos de porcelana azules, se me ocurrió la idea. ¿Por qué no decorar las tacitas como si fueran de porcelana?.

El caso es que hace tiempo hice un curso en la Escuela de Arte y Antigüedades de Madrid, sobre pintura y reciclaje de muebles y objetos decorativos. Aprendimos diversas técnicas de pintura, entre ellas el estarcido. Es una técnica muy agradecida, que no requiere una gran destreza y cuyos resultados son muy aparentes. Así que, si quedaba tan bonito en una pared o sobre un mueble de madera, ¿por qué no iba a quedar igualmente bien sobre una galleta?



La idea de estarcir una galleta, ya me rondaba la cabeza, por lo que hará cosa de un mes o así adquirí unas plantillas, con el objeto de decorar unas galletas con forma de corazón.

Aunque la plantilla no es ni del tamaño ni de la forma de la taza, conseguí ajustarla de manera que más o menos cubriese la galleta.

Junto con el cortador de taza, adquirí el de la tetera, por lo que probé en ambas el efecto "porcelana".



Por supuesto, como no, me encontré con algunas dificultades, esas que les ocurren a los novatos que pretenden hacer mucho con pocos medios.

Voy a contar los errores cometidos, para que puedan salir absolutamente perfectas.

Como se puede ver en las fotos, sobre la base de galleta, va una capa de fondant, que como ya he dicho anteriormente, es muy fácil de manejar. Solo hay que cortarlo con el mismo cortador y pegarlo sobre la galleta.

Ahora vienen los errores que se pueden cometer:
  1. El fondant debe estar totalmente seco, antes de utilizar la plantilla. Yo como tenía prisa, no esperé lo suficiente.
  2. El pincel empleado. Como no había planificado nada, ni ensayado con anterioridad, utilicé un pincelito de estarcir nuevo que tenía del curso que he mencionado antes. Estos pinceles tienen unas cerdas muy duras. Son redondos, tupidos y están cortados totalmente rectos por la base. La técnica consiste en mojarlo en la pintura, escurrirlo muy bien sobre un papel de cocina y dar pequeños golpecitos sobre los huecos que deja la plantilla, hasta rellenarlos de color. Este endiablado pincelito, me dio mucha lata, pues por una parte el fondant no estaba lo suficientemente seco y por otra, las cerdas del pincel eran durísimas, por lo que a la mínima, estropeaban el fondant. Así que para la próxima, intentaré dejar secar el fondant lo suficiente y buscaré un pincel con el pelo más suave.
  3. Al ser la plantilla más grande que la galleta, es más difícil sujetarla bien y el colorante se cuela por donde no debe, en cuanto te descuidas.
El colorante que utilicé es el que viene en gel, que es totalmente espeso. Esto también puede ser un inconveniente, pues tiende a secarse con facilidad y si está demasiado seco, deja muchos pegotes. Además de usar colorante, puede utilizarse una glasa coloreada de consistencia cremosa, pero a mí me pareció más difícil para empezar. 

Y bueno, la verdad, es que solventando esto, la técnica es bastante fácil y el resultado, espectacular.



En cuanto a la receta para hacer las galletas, yo he utilizado la siguiente:

Galletas de Porcelana

Ingredientes:

450 gr. de harina tamizada
1/2 cucharadita de sal
225 gr. de mantequilla a temperatura ambiente
220 gr. de azúcar glas tamizada
1 huevo grande
2 cucharaditas de extracto puro de vainilla u otro extracto o aroma

Elaboración:

Tamizamos la harina y la ponemos en un bol junto con la sal y reservamos.

En un robot de cocina, por ej. thermomix ponemos la mantequilla en el vaso y programamos 1' a vel. 3'5; a continuación colocamos la mariposa y añadimos el azúcar glas y programamos 5', vel. 3'5.

Sin pararla añadimos el huevo y la vainilla por el bocal y seguimos batiendo hasta que queden incorporados los ingredientes y se vea una textura suave.

Paramos la máquina, quitamos la mariposa y vamos añadiendo la harina junto con la sal en varias veces, en vel. 3'5 unos segundos, hasta conseguir que nos quede una masa firme. (Si fuese necesario, añadir más harina pero siempre en cantidades pequeñas, por ej. una cucharadita, pues si nos excedemos nos quedará la masa seca y se resquebrajará al manipularla). 

Dividimos la masa en dos o cuatro porciones, las envolvemos en film transparente y la dejamos en el frigorífico, un mínimo de 1 hora. El éxito de la masa es que esté siempre lo suficientemente fría al manipularla. Es preferible que cueste amasarla. Podemos guardarla durante 2 días refrigerada o si lo deseamos congelarla. (*)

Esta vez, he hecho una pequeña variación y es que he estirado la masa antes de refrigerarla y he guardado las planchas en la nevera 3 horas mínimo. De esta forma se cortan estupendamente. Para amasarla podemos utilizar un rodillo con unas gomas adaptadas al grosor que vayamos a darle. Se aconseja una medida de unos 0,5 cm, ni demasiado fina ni demasiado gruesa. Yo he puesto la masa entre dos hojas de papel encerado o papel de hornear. También se puede poner una hoja de papel de hornear, dos listones del grosor deseado a cada lado (el espacio dependerá del ancho del rodillo, pues los extremos del mismo deben apoyarse sobre los listones), y otra hora de papel encerado encima de la masa. De esta forma no se pegará al rodillo, evitaremos añadirle más harina de la necesaria y podremos reutilizar los restos de masa que nos queden al hacer los cortes.

Una vez cortadas y antes de hornearlas las introduzco en el congelador durante 10 minutos. Esto es importante. Cuanto más frías estén mejor. Así evitaremos que se deformen con el calor del horno, al fundirse demasiado rápido la mantequilla que contienen.

Introducir en el horno precalentado a 170 aprox. durante unos 12 o 15 minutos. Depende del tamaño de las galletas y del horno en cuestión. Mejor vigilar a partir de los 10 minutos.


Puede parecer poco tiempo y en apariencia crudas, pero en cuanto veamos que los bordes empiezan a dorarse, las galletas están listas. Sacar del horno y dejar unos 2 minutos en la bandeja de hornear y a continuación pasar a una rejilla para terminar de enfriarlas. Cuando se enfrían, terminan de endurecerse y adquieren su punto perfecto. Una vez listas podemos guardarlas en una lata y reservarlas hasta el momento de adornarlas con el fondant.

... a galletitas de SAN VALENTÍN



Hoy no voy a escribir la receta de estas galletas, pues sirve la misma que ya he contado anteriormente  (aunque esta vez estén decoradas con glasa y aromatizadas con frambuesa) y simplemente, lo que me atrajo de ellas fue la originalidad de su diseño y sobre todo la manera en que pueden presentarse, bien sea acompañando un café o decorando una bebida. En este caso y en honor a "San Valentín", he elegido el corazón, pero existen otros cortadores igualmente divertidos. Aquí dejo una muestra de una de las colecciones.


He estado buscando por ahí y he encontrado varias leyendas referentes a San Valentín. Resumiendo un poco, parece que hoy en día, la iglesia católica reconoce tres mártires llamados Valentín o Valentinus.
El primero era un sacerdote Romano del siglo tercero que servía bajo la soberanía de Emperador Claudius II, quien pensaba que los hombres solteros eran mejores soldados y por consiguiente prohibió el matrimonio con la esperanza de conseguir un mejor ejército.
Clauidius argumentaba que los solteros no tenían preocupaciones mayores que luchar y progresar en su carrera militar, y que los casados, al tener una esposa y, en su mayoría, hijos, apreciaban más la seguridad de su hogar que la del Imperio. Valentín se opuso al nuevo decreto y continuó casando, en secreto, a las jóvenes parejas de la ciudad. Esto llegó a oídos de Claudius II, quien lo ejecutó el 14 de Febrero de 269.
Otro relato indica que Valentín fue ejecutado por ayudar a escapar de las cárceles a prisioneros cristianos, pero puede que sea una más de las leyendas creadas en Francia e Inglaterra en la Edad Media, para dotar de mayor sentimentalidad al Día de Los Enamorados.
Por último, se cuenta que Valentín era un prisionero que se enamoró de la hija del carcelero, y el día de su ejecución, le mandó una carta firmada “de tu Valentín”, palabras que todavía se utilizan el día de hoy para expresar el amor en el Día de San Valentín. 
Los más probable es que nunca conozcamos la verdadera historia de San Valentín, pero aun así, Febrero ha sido siempre el mes del amor. San Valentín, relacionado siempre con la comprensión, heroísmo y más aun con el romance, se convirtió en el santo patrón de los amantes, y su día quedó inmortalizado con el envío de cartas de amor y celebraciones amorosas.

... a fondant

En mi primera receta conté cómo se hace la masa de galletas, bueno una de tantas fórmulas que hay, que no tiene por qué ser la mejor. Iré experimentando con otras, pero de momento esta me funciona y las galletas tienen un delicioso sabor. Me recuerdan a las galletas danesas que vienen en lata.

El uso del fondant, es muy sencillo, pues se asemeja a una plastilina azucarada. Se puede hacer en casa, pero para empezar, creo que es más fácil comprarlo hecho en los colores principales (blanco, rojo, verde, negro ...). Los de la foto los venden en DeCake (c/Arturo Soria), pero también los puedes encontrar en The American Store (en Pº San Francisco de Sales, 3 y 5), en Keyks (Madrid y Pozuelo), etc


También puede ayudarte tener unos colorantes en gel, para variar el tono del fondant, o hacer mezclas entre ellos. Por ejemplo si quieres hacer un rosa, utiliza un poquito de fondant rojo y mézclalo con una cantidad mucho mayor de fondant blanco. Los colorantes son muy intensos y hay que tener la precaución de usarlo de menos a más, pues siempre podrás oscurecer el color, pero si te pasas de intensidad ya no podrás aclararlo. Introduce la punta de un palillo en el colorante y ve impregnando el fondant. Amásalo y comprueba que es el tono deseado. Si está más claro, repite la operación.


El grosor del fondant al amasarlo debe ser mucho más delgado que el de la galleta. Puede suceder, si tienes las manos muy calientes, que se te pegue al manipularlo. Para evitarlo puedes utilizar la grasa vegetal que aparece en la foto "Crisco". Se da un poquito en las manos y listo. Una vez que lo hayas amasado, lo cortas con el molde correspondiente y lo "pegas" en la galleta untando ésta con una finísima capa de margarina, por ej. Puedes hacerlo con un dedo impregnado en margarina. Extiéndela muy bien y pega encima el fondant. Para pegar el fondant entre sí, es decir fondant sobre fondant, humedece muy ligeramente una de las partes con agua y pégalos.


Estas son las galletas finalizadas. Una vez pegado el fondant blanco sobre la galleta, las he pincelado con un colorante dorado, a continuación he pegado las bolitas plateadas y finalmente he recortado unas hojitas de acebo con un cortador especial llamado eyector (como el de la foto). Este cortador tiene un pulsador en la parte de atrás,  que funciona como una jeringa. Primero se coloca presionando sobre el fondant para que corte con la forma de la hoja y sin levantarlo se presiona sobre el pulsador para que marque los nervios de la hoja. Finalmente he puesto unas bolitas de fondant rojo. Dejamos secar las galletas unas horas y ya están listas para comer.









Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...