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... a galletas de halloween



Esta vez no voy a dejar apenas texto, solo una muestra de las galletas que hice para halloween.

La receta de las galletas, la que uso últimamente aquí.

La inspiración para los gatos, la saqué de aquí. La única variación que hice fue poner el gato negro, para que destacase más su esqueleto.

La galleta está cubierta con fondant negro y pintada con glasa blanca.


Las calabazas, también están cubiertas con fondant y la decoración de la cara y las hojas con glasa. 


Las caras de Jack Sketeton, me gustaron y las saqué de aquí. Son muy fáciles de hacer. Solo se necesita un cortador redondo, fondant o glasa blanca y un rotulador negro de tinta comestible para pintar la cara.


Los murciélagos también son muy sencillos. Solo hay que cubrir con fondant y pintar con glasa los ojos y los colmillos.


Y por último Franky, al que tenía que haber dejado con más frente, pero ya será el año que viene.

... a galletas de encaje


Estas galletas no existirían si no se hubiese celebrado una boda, la de Cris y Agus, una encantadora pareja, que se casó el 1 de septiembre y que estoy convencida será muy feliz.

Cuando recibí el encargo de hacerlas, la verdad es que me preocupé un poco, pues me pareció una gran responsabilidad. Las galletas iban a ser una sorpresa, en cuanto a su diseño, por lo que el riesgo de hacer algo que no les gustase, era más grande.

Hacía ya algún tiempo que descubrí el encaje de azúcar de SugarVeil y desde el momento que lo ví, supe que tenía que hacerme con él y qué mejor ocasión que ésta para probarlo.

Claro que como todas las novedades, también es un riesgo probar por primera vez y para una ocasión tan especial, algo que no has utilizado nunca.

Todo el mundo sabe que es mejor no experimentar algo nuevo cuando tienes invitados, sino que es preferible realizar lo que ya conoces y sepas que te sale bien. Más que nada para evitar imprevistos.

Pues bien, eso no suele funcionar conmigo. Irremediablemente hago lo contrario una y otra vez y luego tengo que discurrir soluciones sobre la marcha para apagar los fuegos que van surgiendo. Eso sí, también diré que la necesidad de hacerlo bien, hace que te esfuerces el doble y aprendas a marchas forzadas.


En esta ocasión tengo que confesar que, salvo la masa de las galletas, (cuya fantástica y deliciosa receta podéis encontrar aquí), con el resto de los materiales, tenia poca o ninguna experiencia.

Si habéis visto otras galletas mías, suelo usar fondant para decorarlas, pues me parece mucho más cómodo y fácil, ya que apenas he experimentado con la glasa, salvo para unas galletas de navidad (siempre me da pereza). Es decir, que no recordaba a ciencia cierta cuál era la textura idónea para el outlining (delineado) ni cual la mejor para el flooding (relleno interior del delineado).

El primer problema con el que me encontré, fue la cantidad de galletas: 200. Siempre hay que hacer alguna más por lo que pueda pasar. Para empezar, no sabía ni cuando tenía que ponerme a prepararlas: si empezaba muy pronto, igual se estropeaban o se ponían duras (horror!) y si esperaba mucho igual no me daba tiempo... Es difícil planificar un proyecto que consta de varias fases, cuando ignoras cuanto tiempo debes emplear en cada una de ellas.

A todo esto, el tiempo en Madrid se puso en mi contra, con los días más calurosos de todos los tiempos, así que me imaginé que mi cocina estaba en el Caribe, sin aire acondicionado y listo.

Una vez horneadas todas las galletas (en varias tandas en distintos días), empecé a experimentar con la glasa. Gracias a los sabios consejos de los que tenéis más experiencia, me hice con dos recetas que recomiendo ciegamente y que pongo en los ingredientes: la primera de SweetSugarBelle y la segunda de mensajeenunagalleta.

Utilicé ambas, la de SugarBelle para el círculo de color verde aguamarina que cubre la galleta y la de mensajeenunagalleta para dibujar la flor de lavanda. Realmente lo hice para ver la diferencia y cualquiera de las dos sirve para todo. Solo difieren en que utilizan aparentemente diferentes ingredientes  pero que finalmente resultan ser los mismos. Lo explicaré en la elaboración de la glasa.

El remate de las bolitas, que queda muy resultón para una boda, lo utilicé para suplir mi inexperiencia con la manga, pues si tuviese la de SugarBelle, habría hecho un precioso remate con glasa blanca y me habría evitado pegar, de una en una, 11.600 bolitas aproximadamente. Sí, habéis leído bien. Y no, no las conté. El conocimiento del número se lo debo a mi amiga Elvira, que como buenísima contable, enseguida me puso al día de las bolitas que tendría que poner: naturalmente cuando le dije que eran unas 58 o 60 por galleta y me hizo el cálculo, entré en pánico, no tanto por el trabajo que supondría, sino por si tendría suficientes, pues me había llevado todo el stock de la tienda y en agosto con todo cerrado y sin tiempo ya para hacer pedidos por internet, me vería obligada a usar la manga y vete tú a saber qué podría salirme.

En cuanto al encaje, como no, también me ocurrió de todo. Como he dicho antes, está hecho con SugarVeil y claro está, fui a elegir uno de los modelos más finos y delicados. En el vídeo explicativo, como suele ocurrir en todos los vídeos, todo es facilísimo, pero luego las circunstancias de cada uno, son diferentes.

¿Y cuales fueron las mías? Pues creo que sin duda, la grandísima sequedad del clima de Madrid. Cuando se despega es una lámina flexible (si consigues despegarlo sin que se te rompa, claro). El problema está en que al poco tiempo se seca tanto que se convierte en la lámina más fina y quebradiza que he manejado nunca. Cortar los círculos sin romperlos, era poco menos que imposible. Si conseguías cortarlos, igual se rompían a la mínima al manipularlos antes de conseguir ponerlos sobre la glasa. Intenté en una ocasión poner el ventilador flojito y bueno, con la fuerza del viento, salían volando y el que tenía en la mano se partió en un instante, en fin una odisea. Por otra parte, también hay que tener cuidado al colocarlos sobre la glasa. Si está muy húmeda, el encaje se disuelve y si está muy seca, como la galleta con la glasa no es totalmente plana, no se puede pegar y al intentar apretarlo un poquito se rompe ... De nuevo ensayo-error-ensayo-acierto.



Y por último el miedo a estropear las galletas en el detalle final de hacer las flores de lavanda. En mi vida he dibujado nada con manga y encima era el detalle que más se iba a ver. 

Pues mira por donde, lo que más miedo me daba, fue lo que me resulto más fácil y divertido. Cogía una tanda de 24 (que son las que me cabían en la bandeja de un carrito que tengo) y les pintaba la ramita verde y luego volvía a la primera y hacía las bolitas moradas hasta formar la lavanda. Tengo que decir en este punto, que tuve la inmensa suerte de dar con la consistencia adecuada de la glasa, porque si no, no me habrían salido. De hecho en los ensayos previos me quedaron bastante peor. Por cierto, se dio la coincidencia de que los novios adornaron las mesas con lavanda, ¡qué casualidad y qué suerte la mía!

Para terminar, a pegar bolitas. Tampoco sabía muy bien con qué hacerlo, ni como iba a funcionar. Pánico de nuevo al pensar que igual se despegaban al envasarlas y todo el trabajo para nada. Pero también tuve suerte y aguantaron bastante bien. Utilicé sirope de maíz Karo, pincelando el círculo con un poquito de sirope y luego pegando las bolitas, a veces de una en una, y a veces conseguía coger cuatro incluso seis de una vez (las menos, claro).


Elaboración de la glasa real:
  1. Añadir los ingredientes secos primero. Utilizar las barillas para mezclar el azúcar y el polvo de merengue.
  2. Añadir el extracto (en mi caso de vainilla) al agua caliente y echarlo lentamente sobre el azúcar sin dejar de batir. Al principio parecerá muy líquido.
  3. Continuar batiendo a velocidad media alta hasta conseguir picos suaves y a punto de nieve, aproximadamente unos 7 - 10 minutos. Los tiempos son aproximados. 
  4. Hay que procurar no excederse en el batido y tener la precaución de no utilizar extractos que contengan aceites, pues la grasa es enemiga de la glasa.
  5. La glasa se conserva muy bien, al menos un mes, en la nevera, pero también a temperatura ambiente.
La consistencia inicial de ambas es apta para delineado, para una consistencia más fluida, añadir agua muy poco a poco, incluso con un pulverizador, hasta obtener la deseada.

La diferencia entre las dos recetas es que una lleva azúcar y polvo de merengue y la segunda lleva azúcar, albúmina y cremor tártaro. Es lo mismo, puesto que el polvo de merengue está formado de albúmina y cremor tártaro. Todo depende de lo que tengas en casa y te resulte más cómodo.

No me extiendo más en explicarlo, pues ambas recetas están en los enlaces.


En cuanto al envasado, también quedó precioso. Las fotos son del móvil, pero sirven para hacerse una idea. El diseño de la tarjeta y el círculo de ingredientes corrió a cargo de Le Papillon Gris, así como las fotos de esta entrada, como siempre (salvo las combinadas que son mías). También decidimos juntas el diseño final de la galleta.

Las galletas se envasaron individualmente en una bolsita de celofán y esta se metió dentro de una bolsita de organza de color marfil y fruncida con una cinta del mismo color, a la que se añadió una cinta de color aguamarina para sujetar las tarjetas y se remató con una pequeña flor artificial.

Y este fué el resultado final. Espero que os hayan gustado tanto como a los novios y a los invitados.  Ha sido una bonita experiencia y he disfrutado mucho haciéndolas. 

Cris y Agus, gracias por confiar en este gran proyecto, con el que he aprendido un montón!!


... a pink bunny cookies


Lo del nombre en inglés, no lo he puesto por pijería, aunque pueda parecerlo, sobre todo porque mi inglés es de andar por casa y en zapatillas. Pero es que he estado pensando en cómo titular esta entrada en español y no me gustaba nada cómo sonaba.

A ver, pararos a pensar un momento: "galletas de conejitos rosas" (tremendo!!), "galletas de conejos rosas" (todavía peor!!) y es que tenían que ser rosas, pues tenía y tengo todavía un sobrante de fondant rosa de cubrir una tarta y como no he comprado cortador de "cerdito" todavía ... y el conejito que siempre me ha encantado me estaba llamando, pues fue el elegido.

Ya sé que la Pascua hace días que ha pasado, pero como yo trabajo por impulso, pues los pongo ahora. ¿O es que no podemos hacer huevos y conejitos fuera de temporada?

Voy a poner la receta de la masa de las galletas. Esta es distinta a la que puse en su día con las tacitas de porcelana, que por cierto me funcionó muy bien. Y si es así, ¿por qué la cambio?, pues os lo cuento a continuación.

Esta receta tengo que decir que me ha sorprendido muy gratamente, aunque ya se sabe, lo que le funciona a uno no tiene por qué irle igual de bien al otro. Así que mejor que cada uno decida.

Las galletas quedan muy tiernas, nada duras y sin embargo no se rompen al manipularlas. Llevan levadura (horror!! pensé, se van a hinchar y deformar), pero aún así las hice y oh! sorpresa, como podéis ver por las fotos, apenas han crecido en relación con el fondant, que está hecho con el mismo cortador. Y otra cosa que me hizo dudar de un buen resultado, pero que pensé: si funciona, ahorro un motón de tiempo y fue que no sólo NO necesitan enfriarse antes de hornear, sino que NO se aconseja hacerlo, pues modificaría la textura de la masa.


Los que las han probado dicen que estaban buenísimas (yo no cuento porque me gusta todo).

Como puede verse la decoración es sencilla a más no poder, solo fondant, chocolate y las bolitas para el rabito (no me apetecía hacer glasa solo para eso), por lo que si todavía no os habéis animado a hacer galletas decoradas, estas son ideales para empezar.


Elaboración de la masa

Muy importante: todos los ingredientes a temperatura ambiente.
  • Encender el horno a 200º C (ojo con la temperatura!!). Si tu horno no es digital, una buena inversión es usar un termómetro de horno. El mío que es normalito, calienta 10 grados más de lo que marca el termómetro.
  • Batir juntos la mantequilla y el azúcar hasta que esé bien integrado.
  • Agregar el huevo y el extracto elegido (2 cucharaditas de vainilla en mi caso) y mezclar bien.
  • Tamizar juntos la harina, levadura y sal e incorporar a la mezcla húmeda poco a poco hasta que esté bien incorporado. Comprobar que tenemos una masa compacta pero no pegajosa. Rectificar de harina si fuese necesario. Es preferible empezar con 400 gr y añadirle los 25 más si lo necesitamos. En mi caso 425 gr.
  • Amasar y cortar las galletas con la forma deseada, espolvoreando con un poquito de harina (yo lo amaso entre dos láminas de papel de horno o film transparente y así evito añadir más harina). Dejar de un grosor de unos 4 ó 5 mm (mejor no demasiado gruesas).
  • Hornear dejando mínimo un dedo de separación durante unos 5-10 minutos. (En mi caso, creo que 8 minutos la primera bandeja y un poco menos las siguientes). Sacarlas cuando la parte superior esté seca y mate en lugar de brillante. No dejar que se doren. Y no separarse del horno bajo ningún concepto. Quedarse vigilando como un búho!!
  • Salen unas dos docenas o dos docenas y media, con un cortador mediano.



Consejos:

  • Hacer la masa es bastante simple. Lo más importante es mezclar los ingredientes en el orden adecuado.
  • Cuando se mezcla la masa, va a ser suave pero no pegajosa. Una vez lista darle cinco o diez minutos antes de trabajar con ella. 
  • La autora NO recomienda, para aquellos que les gusta adelantar el trabajo,  refrigerar o congelar  esta masa porque cambia completamente el producto final. La masa fresca crea una cookie esponjosa, ligera, no grasa y con una extensión mínima (doy fé que efectivamente es así).   También dice que cuando se enfría, la masa se oscurece y se desmenuza al amasarla y la superficie de las galletas se agrieta en el horno (de esto no doy fé porque no lo he probado con esta masa).
  • Preparar el material que vamos a necesitar mientras la masa reposa (papel de horno, rodillo, espátula, cortadores de galleta, etc.
  • No hornear de más las galletas. Algunas recetas están diseñados para dar un poco de color. Esta receta pretende crear una galleta más ligera, más suave. Si buscas que quede dorada y crujiente, esta no es tu receta. (Palabras de la autora y la verdad es que la galleta se funde en la boca)
  • Normalmente el resultado final es una galleta plana y suave que hace una base maravillosa para la decoración.
  • Recién horneadas, las galletas serán un poco frágiles. Dejarlas enfriar al menos 4 horas, a veces más, antes de guardarlas en un recipiente hermético.
  • Es preferible esperar un día o dos antes de la decoración para reducir la posibilidad de que la grasa de la galleta cause manchas en la glasa. (En mi caso no hay problema pues están cubiertas con fondant). En cualquier caso y como todas las recetas, cada maestrillo tiene su librillo. 
  • El fondant ya estaba hecho, así que solo hay que amasarlo y pegarlo con un poco de ligeresa (margarina vegetal) a la galleta. Ojo, la cantidad de ligeresa es como si frotaras con el dedo untado la galleta. Que solo quede brillante, sin rastro de ligeresa. A mi me gusta que la capa de fondant sea lo más fina posible (siempre que se pueda manejar, claro) para no recargar mucho la galleta.
  • El adorno se hace simplemente con unas onzas de chocolate fundidas en el microondas. Hice un cucurucho de papel de hornear pequeñito con el agujero casi cerrado. Metí el chocolate y a decorar!!.
  • Para que se pegaran las bolitas del rabito utilicé "golden syrup", porque tengo una lata abierta. Pero podéis utilizar cualquier otra cosa que haga de pegamento comestible, claro, por ej. miel. Con un pincelito untado en sirope se hace el circulito y luego se dejan caer las bolitas sobre el sirope para que se peguen. Hacerlo sobre un cuenco o plato sopero si no queréis patinar más tarde sobre el suelo de la cocina.

A mi esta receta me ha funcionado muy bien y tengo intención de volver a usarla. Es una más de las miles que circulan por la red. Lo cual tampoco impide que en algún momento pruebe otra y os cuente (si lo aguantáis claro) qué tal resulta.






Fotografías: la peor yo y el resto Le Papillon Gris. Adivina cuál es la mía!!

... a galletas de porcelana


He dejado para el final esta entrada, porque para mí, estas son las más llamativas. Evidentemente al ponerlas en tamaño grande, se pueden apreciar muchos defectos, pero ahora contaré, por qué no son todo lo perfectas que deberían.

Cuando ví este cortador, no sabía muy bien como iba a decorarlas. No disponía de mucho tiempo para complicarme la vida y al pensar en la taza y ver por casa unos platos de porcelana azules, se me ocurrió la idea. ¿Por qué no decorar las tacitas como si fueran de porcelana?.

El caso es que hace tiempo hice un curso en la Escuela de Arte y Antigüedades de Madrid, sobre pintura y reciclaje de muebles y objetos decorativos. Aprendimos diversas técnicas de pintura, entre ellas el estarcido. Es una técnica muy agradecida, que no requiere una gran destreza y cuyos resultados son muy aparentes. Así que, si quedaba tan bonito en una pared o sobre un mueble de madera, ¿por qué no iba a quedar igualmente bien sobre una galleta?



La idea de estarcir una galleta, ya me rondaba la cabeza, por lo que hará cosa de un mes o así adquirí unas plantillas, con el objeto de decorar unas galletas con forma de corazón.

Aunque la plantilla no es ni del tamaño ni de la forma de la taza, conseguí ajustarla de manera que más o menos cubriese la galleta.

Junto con el cortador de taza, adquirí el de la tetera, por lo que probé en ambas el efecto "porcelana".



Por supuesto, como no, me encontré con algunas dificultades, esas que les ocurren a los novatos que pretenden hacer mucho con pocos medios.

Voy a contar los errores cometidos, para que puedan salir absolutamente perfectas.

Como se puede ver en las fotos, sobre la base de galleta, va una capa de fondant, que como ya he dicho anteriormente, es muy fácil de manejar. Solo hay que cortarlo con el mismo cortador y pegarlo sobre la galleta.

Ahora vienen los errores que se pueden cometer:
  1. El fondant debe estar totalmente seco, antes de utilizar la plantilla. Yo como tenía prisa, no esperé lo suficiente.
  2. El pincel empleado. Como no había planificado nada, ni ensayado con anterioridad, utilicé un pincelito de estarcir nuevo que tenía del curso que he mencionado antes. Estos pinceles tienen unas cerdas muy duras. Son redondos, tupidos y están cortados totalmente rectos por la base. La técnica consiste en mojarlo en la pintura, escurrirlo muy bien sobre un papel de cocina y dar pequeños golpecitos sobre los huecos que deja la plantilla, hasta rellenarlos de color. Este endiablado pincelito, me dio mucha lata, pues por una parte el fondant no estaba lo suficientemente seco y por otra, las cerdas del pincel eran durísimas, por lo que a la mínima, estropeaban el fondant. Así que para la próxima, intentaré dejar secar el fondant lo suficiente y buscaré un pincel con el pelo más suave.
  3. Al ser la plantilla más grande que la galleta, es más difícil sujetarla bien y el colorante se cuela por donde no debe, en cuanto te descuidas.
El colorante que utilicé es el que viene en gel, que es totalmente espeso. Esto también puede ser un inconveniente, pues tiende a secarse con facilidad y si está demasiado seco, deja muchos pegotes. Además de usar colorante, puede utilizarse una glasa coloreada de consistencia cremosa, pero a mí me pareció más difícil para empezar. 

Y bueno, la verdad, es que solventando esto, la técnica es bastante fácil y el resultado, espectacular.



En cuanto a la receta para hacer las galletas, yo he utilizado la siguiente:

Galletas de Porcelana

Ingredientes:

450 gr. de harina tamizada
1/2 cucharadita de sal
225 gr. de mantequilla a temperatura ambiente
220 gr. de azúcar glas tamizada
1 huevo grande
2 cucharaditas de extracto puro de vainilla u otro extracto o aroma

Elaboración:

Tamizamos la harina y la ponemos en un bol junto con la sal y reservamos.

En un robot de cocina, por ej. thermomix ponemos la mantequilla en el vaso y programamos 1' a vel. 3'5; a continuación colocamos la mariposa y añadimos el azúcar glas y programamos 5', vel. 3'5.

Sin pararla añadimos el huevo y la vainilla por el bocal y seguimos batiendo hasta que queden incorporados los ingredientes y se vea una textura suave.

Paramos la máquina, quitamos la mariposa y vamos añadiendo la harina junto con la sal en varias veces, en vel. 3'5 unos segundos, hasta conseguir que nos quede una masa firme. (Si fuese necesario, añadir más harina pero siempre en cantidades pequeñas, por ej. una cucharadita, pues si nos excedemos nos quedará la masa seca y se resquebrajará al manipularla). 

Dividimos la masa en dos o cuatro porciones, las envolvemos en film transparente y la dejamos en el frigorífico, un mínimo de 1 hora. El éxito de la masa es que esté siempre lo suficientemente fría al manipularla. Es preferible que cueste amasarla. Podemos guardarla durante 2 días refrigerada o si lo deseamos congelarla. (*)

Esta vez, he hecho una pequeña variación y es que he estirado la masa antes de refrigerarla y he guardado las planchas en la nevera 3 horas mínimo. De esta forma se cortan estupendamente. Para amasarla podemos utilizar un rodillo con unas gomas adaptadas al grosor que vayamos a darle. Se aconseja una medida de unos 0,5 cm, ni demasiado fina ni demasiado gruesa. Yo he puesto la masa entre dos hojas de papel encerado o papel de hornear. También se puede poner una hoja de papel de hornear, dos listones del grosor deseado a cada lado (el espacio dependerá del ancho del rodillo, pues los extremos del mismo deben apoyarse sobre los listones), y otra hora de papel encerado encima de la masa. De esta forma no se pegará al rodillo, evitaremos añadirle más harina de la necesaria y podremos reutilizar los restos de masa que nos queden al hacer los cortes.

Una vez cortadas y antes de hornearlas las introduzco en el congelador durante 10 minutos. Esto es importante. Cuanto más frías estén mejor. Así evitaremos que se deformen con el calor del horno, al fundirse demasiado rápido la mantequilla que contienen.

Introducir en el horno precalentado a 170 aprox. durante unos 12 o 15 minutos. Depende del tamaño de las galletas y del horno en cuestión. Mejor vigilar a partir de los 10 minutos.


Puede parecer poco tiempo y en apariencia crudas, pero en cuanto veamos que los bordes empiezan a dorarse, las galletas están listas. Sacar del horno y dejar unos 2 minutos en la bandeja de hornear y a continuación pasar a una rejilla para terminar de enfriarlas. Cuando se enfrían, terminan de endurecerse y adquieren su punto perfecto. Una vez listas podemos guardarlas en una lata y reservarlas hasta el momento de adornarlas con el fondant.

... a cupcake cookies



En esta segunda entrada de la serie, he utilizado la mísma técnica que en las ice cream cone cookies, pero variando el cortador y el tipo de fondant.

El cortador de cupcake me encanta. Este es bastante grande, por lo que no te podrás comer muchas galletas de una vez, aunque quien las ha probado, quería repetir.


La diferencia básica con las anteriores de helado, como se puede ver en la foto, es la boquilla empleada. En esta ocasión he utilizado una boquilla redonda lisa pequeña, para dar ese efecto de relieve. 

En este caso me decidí por glasa blanca, sin colorear, pues me pareció que contrastaba muy bien con el marrón del fondant.


El fondant utilizado es el "Fondant Regalice Chocolate". Mientras lo manipulas y después, desprende un aroma a chocolate, que es difícil resistirse a pegarle un bocado. El color no tuve que variarlo, es exactamente el que viene en el paquete.


En la tercera entrada, pondré la receta que he empleado para hacer las galletas. Es la misma en las tres ocasiones, aunque en la última tanda, probé otra variando la cantidad de harina. No tengo muy claro todavía cuál me gusta más. Aunque creo que es más fino el sabor cuando lleva menos cantidad. De todos modos, la diferencia es muy sutil.


Bueno, pues este es el resultado. Tengo que decir, que no solo resultan agradables a la vista, sino también al paladar.

He dejado para el final, las que para mí han quedado más espectaculares, aunque con muchos fallitos, todavía. Las explicaré con receta incluida en la siguiente entrada.

... a ice cream cone cookies


Esta va a ser la primera entrada de una serie de tres, todas de galletas decoradas que me han encargado y que me han tenido trabajando sin tregua, todo el fin de semana.

Desde que descubrí este tipo de galletas, reconozco que me apasionan y tengo avidez por aprender todo lo que se pueda en cuanto a técnicas se refiere.

Como iréis viendo por las distintas fotos que voy a ir poniendo, no son perfectas ni mucho menos, pues son, después de las navideñas y las de San Valentín, las siguientes que hago. Me queda mucho por aprender, pero también es cierto que cuantas más haces, mejor te salen.


Cuando vi el cortador me gustó y me puse a pensar si decorarlas sólo con glasa o sólo con fondant y al final me decidí por mezclar las dos cosas. El fondant, porque es mucho más rápido y fácil de manejar, pero para el helado, pensé que quedaría más bonito si no lo hacía plano.

Todavía no tengo mucho avituallamiento galletil, por lo que he tenido que apañarme con lo que contaba. Si por mi fuera, me lo compraría todo. Pero me conozco y sé que no utilizaría ni la mitad.

Tengo que reconocer, que el tema de la glasa, todavía no lo controlo bien, además que supone un despliegue de "medios" increíble, sobre todo si trabajas con las dos texturas y más de un color. Tampoco controlo las cantidades, por lo que nunca sé si me quedo corta o me paso y más bien me ocurre lo primero.


Por suerte, hacía unos días había comprado un conjunto de boquillas de plástico, que no tenía muy claro si me iban a servir para algo y mira por dónde me vinieron al pelo. Eran de 2 tipos estrellada y redonda lisa y cada una viene en tres o cuatro tamaños. No soy muy partidaria de las boquillas de plástico, pero como no sabía para qué iba a utilizarlas, preferí probar con estas pues eran francamente baratas.

El barquillo está hecho con fondant. El color lo conseguí a base de mezclar varios, pues tampoco tenía ese tono.


En cuanto a la glasa, de momento uso la que viene preparada y sólo tienes que añadir agua, hasta conseguir la consistencia adecuada. En este caso, tuve que hacer varias pruebas, pues si no la dejas muy "tiesa", la forma no se mantiene.

Conseguir el color es muy fácil, solo hay que añadir un poco de colorante en gel, hasta que consigas el tono deseado. Finalmente y antes de que se seque la glasa, lo adorné con unos sprinkles de colores.


Y el resultado, es el que se ve en la foto. Espero que os gusten.

... a galletas de vainilla decoradas con fondant

Hoy con mucha ilusión inauguro mi blog, que espero poco a poco pueda convertirse en una recopilación no solo de recetas, sino de recuerdos y experiencias culinarias que reflejen mi pasión por la cocina y en especial por la repostería.

En la descripción del blog se puede ver el por qué del nombre, pero por si hubiese algún perezoso que no tiene ganas de investigar, lo escribo en la que es oficialmente mi primera entrada:








"... porque los olores evocan recuerdos que permanecen con nosotros para siempre. El del pan recién horneado en la tahona y el de la levadura fresca, me transportan a mi niñez, a los veranos en Muros (La Coruña). ¿No os ha pasado alguna vez que al entrar en una pastelería atraídos por su olor, os habéis sentido decepcionados porque el sabor del dulce adquirido no tiene nada que ver con ese aroma a vainilla que os hizo entrar? El olor de la hierba recién cortada, el de la tierra mojada por la lluvia, el de la chimenea encendida en el hogar ¿y el olor del mar? Me gusta el olor de los pasteles recién horneados que inundan con su aroma mi cocina y quisiera que las personas que me rodean, cuando perciban ese aroma inconfundible de la vainilla, el azúcar y la harina, aunque estén lejos de casa, recuerden esos momentos que pasamos juntos y el cariño que puse al elaborarlos para ellos".


Y bien, dicho esto, dejo la primera de las recetas que ha impregnado de un delicioso aroma mi cocina, entremezclado con una gran alegría por parte de los "catadores oficiales" que devoran cada uno de mis experimentos:



Siempre me ha gustado hacer galletas y no sé en qué momento descubrí las decoradas, pero inmediatamente decidí que yo tenía que aprender a hacerlas y la investigación me llevó hasta DeCake, donde nos iniciaron en el uso del fondant y la glasa.

Estas son las primeras y salvo "la parejita", la decoración es la que aprendimos en el curso (mi creatividad no da para mucho...) En cuanto a la pareja, tengo que decir que la confección de los trajes corre por cuenta de la diseñadora de la familia, mi hija Laura (Le Papillon Gris), que en cuanto las vio se puso manos a la obra y creó estos divertidos modelos.

Ingredientes para las galletas:

450 gr. de harina
1/2 cdta. de sal
225 gr. de mantequilla
220 gr. de azúcar glas
1 huevo grande
2 cdtas. de extracto puro de vainilla

Elaboración

Tamizamos la harina y la ponemos en un bol junto con la sal y reservamos.

En un robot de cocina, por ej. thermomix ponemos la mantequilla en el vaso y programamos 1' a vel. 3'5; a continuación colocamos la mariposa y añadimos el azúcar glas y programamos 5', vel. 3'5.

Sin pararla añadimos el huevo y la vainilla por el bocal y seguimos batiendo hasta que queden incorporados los ingredientes y se vea una textura suave.

Paramos la máquina, quitamos la mariposa y vamos añadiendo la harina y la sal en varias veces, en vel. 3'5 unos segundos, hasta conseguir que nos quede una masa firme. (Si fuese necesario, añadir más harina pero siempre en cantidades pequeñas, por ej. una cucharadita, pues si nos excedemos nos quedará la masa seca y se resquebrajará al manipularla).









Dividimos la masa en dos o cuatro porciones, las envolvemos en film transparente y la dejamos en el frigorífico, un mínimo de 1 hora. El éxito de la masa es que esté siempre lo suficientemente fría al manipularla. Es preferible que cueste amasarla. Podemos guardarla durante 2 días refrigerada o si lo deseamos congelarla.

Para amasarla podemos utilizar un rodillo con unas gomas adaptadas al grosor que vayamos a darle. Se aconseja una medida de unos 0,5 cm, ni demasiado fina ni demasiado gruesa. Yo he puesto la masa entre dos hojas de papel encerado o papel de hornear. También se puede poner una hoja de papel de hornear, dos listones del grosor deseado a cada lado (el espacio dependerá del ancho del rodillo, pues los extremos del mismo deben apoyarse sobre los listones), y otra hora de papel encerado encima de la masa. De esta forma no se pegará al rodillo, evitaremos añadirle más harina de la necesaria y podremos reutilizar los restos de masa que nos queden al hacer los cortes.
Una vez tengamos la masa extendida, iremos marcándola con los distintos cortadores y podemos proceder de dos formas: o bien pasar directamente el papel encerado, una vez retirados los restos de masa, a la bandeja de hornear, para lo cual debemos dejar una separación de 1,5 - 2 cm. entre cada una, o transferir con una espátula cada galleta a la bandeja, teniendo mucho cuidado para que no se deformen. Conviene que la bandeja esté cubierta con una lámina antiadherente o con papel de hornear. Antes de hornear meter en el frigorífico al menos 5 minutos.
Precalentar el horno a 175º y hornearlas durante 12 minutos, en la parte media-baja de nuestro horno. El tiempo y la temperatura es aproximado, pues varía dependiendo del tipo de horno. Puede parecer poco tiempo y en apariencia crudas, pero en cuanto veamos que los bordes empiezan a dorarse, las galletas están listas. Sacar del horno y dejar unos 2 minutos en la bandeja de hornear y a continuación pasar a una rejilla para terminar de enfriarlas. Cuando se enfrían, terminan de endurecerse y adquieren su punto perfecto. Una vez listas podemos guardarlas en una lata y reservarlas hasta el momento de adornarlas con el fondant.





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