Esta va a ser la primera entrada de una serie de tres, todas de galletas decoradas que me han encargado y que me han tenido trabajando sin tregua, todo el fin de semana.
Desde que descubrí este tipo de galletas, reconozco que me apasionan y tengo avidez por aprender todo lo que se pueda en cuanto a técnicas se refiere.
Como iréis viendo por las distintas fotos que voy a ir poniendo, no son perfectas ni mucho menos, pues son, después de las navideñas y las de San Valentín, las siguientes que hago. Me queda mucho por aprender, pero también es cierto que cuantas más haces, mejor te salen.
Cuando vi el cortador me gustó y me puse a pensar si decorarlas sólo con glasa o sólo con fondant y al final me decidí por mezclar las dos cosas. El fondant, porque es mucho más rápido y fácil de manejar, pero para el helado, pensé que quedaría más bonito si no lo hacía plano.
Todavía no tengo mucho avituallamiento galletil, por lo que he tenido que apañarme con lo que contaba. Si por mi fuera, me lo compraría todo. Pero me conozco y sé que no utilizaría ni la mitad.
Tengo que reconocer, que el tema de la glasa, todavía no lo controlo bien, además que supone un despliegue de "medios" increíble, sobre todo si trabajas con las dos texturas y más de un color. Tampoco controlo las cantidades, por lo que nunca sé si me quedo corta o me paso y más bien me ocurre lo primero.
Por suerte, hacía unos días había comprado un conjunto de boquillas de plástico, que no tenía muy claro si me iban a servir para algo y mira por dónde me vinieron al pelo. Eran de 2 tipos estrellada y redonda lisa y cada una viene en tres o cuatro tamaños. No soy muy partidaria de las boquillas de plástico, pero como no sabía para qué iba a utilizarlas, preferí probar con estas pues eran francamente baratas.
El barquillo está hecho con fondant. El color lo conseguí a base de mezclar varios, pues tampoco tenía ese tono.
En cuanto a la glasa, de momento uso la que viene preparada y sólo tienes que añadir agua, hasta conseguir la consistencia adecuada. En este caso, tuve que hacer varias pruebas, pues si no la dejas muy "tiesa", la forma no se mantiene.
Conseguir el color es muy fácil, solo hay que añadir un poco de colorante en gel, hasta que consigas el tono deseado. Finalmente y antes de que se seque la glasa, lo adorné con unos sprinkles de colores.
Y el resultado, es el que se ve en la foto. Espero que os gusten.




